dimarts, 28 d’abril de 2015

BARCELONA - CIUTAT DE MÉXIC. CONVERSA Nº3. Rita Ponce de León amb l'escola Frederic Mistral-Tècnic Eulàlia


Preguntes: Escola Frederic Mistral-Tècnic Eulàlia
Respostes: Rita Ponce de León 

1.     ¿En qué momento decidiste dedicarte profesionalmente al arte?
A mi entender, es posible que la profesionalización del arte resulte contraproducente porque los tiempos para crear no coinciden siempre con las lógicas laborales más convencionales que exigen al artista definirse, producir y vender, competir y casi nunca detenerse. En términos prácticos soy una profesional del arte (me gradué de una escuela donde estudié la carrera de artes visuales y trabajo en ese terreno) y mi decisión se dio, como para otras personas, cuando opté por estudiar en la universidad. Sin embargo, no puedo rastrear desde cuándo me considero artista porque tal vez, en el fondo, no me ha resultado importante definirme como tal sino encontrar una manera de indagar en la realidad. Al fin, uno sigue cambiando y cambiando y reconfigurando qué es lo que está haciendo más allá de las categorías.

2.     ¿Dónde trabajas tus proyectos? ¿Tienes un taller? ¿Cómo es?
Trabajo mis proyectos en mi cocina. En general me gusta habitar espacios pequeños y sencillos y no acumular mis obras en casa o en el taller. Cuando me aburro de mi espacio, trabajo en bibliotecas (que luego resulta que poca gente usa) hay muchas en la ciudad. Antes tenía un taller, pero me di cuenta que trabajo mejor en la mesa de mi cocina, haciendo planes y dibujos. Igual en mi casa tengo un espacio al que llamo taller pero no lo uso tanto como la cocina. Generalmente, las instalaciones grandes las busco hacer en otros lugares que me sirven por épocas.
En mi espacio de trabajo hay una mesa, pequeños bocetos pegados en la pared, pinceles y papeles, libros que leo cuando trabajo y la computadora.

3.     ¿Tu obra es reconocida en México?
Creo que sí reconocen mi labor aunque por mucho tiempo he trabajado fuera de México y por aquí casi nadie sabía en qué andaba.

4.     ¿Las ideas te vienen por sí solas o trabajas para buscar la inspiración?
Trabajo bastante y luego al vagar, llego a conclusiones emocionantes que después encuentro incompletas, lo que me lleva a continuar. Trabajo muy cerca de otros también y en el convivir aparecen muchas ideas que me dan sentido, en general.

5.     ¿Por qué en la exposición del Espai 13 te basaste en la vida de tu amiga y no en la tuya o en la de algún otro conocido?
Decir que trabajé acerca de la vida de mi amiga es cierto y es una manera práctica de describir un proceso que tiene muchas capas. Lo hice en un plano personal, para acercarme a ella, porque le tengo cariño, pensé en crearnos un regalo a ambas. Eso es de mi interés muy personal pero quien quiera es bienvenido a preguntar por este aspecto.
Por otro lado, siempre trabajo simultáneamente sobre mí misma, no puedo evitarlo, me leo en todo lo que hago. Aparecer en mi trabajo es una consecuencia de trabajar sobre otros, no lo busco directamente. Si me refiero a mí en mis obras es para servir de puerta para algo que no me pertenece a mí sino a todos. A veces encuentro cosas buenas, otras veces me sorprendo para mal al ver que no puedo salir de ciertas recurrencias. A su vez, trabajo sin sentido porque si me ciño demasiado a una premisa, no encuentro ninguna diversión, me es necesario tener límites claros dentro de los cuáles vagar casi absurdamente para llegar a las ideas. Por ejemplo, una escena común en mi cocina, es mover mi cuerpo para encontrar imágenes. No sé qué es lo que hago realmente, me acuesto, me paro, muevo la cabeza, los brazos y allí me encuentro, encuentro las imágenes que literalmente me mueven y confío plenamente en que vale la pena compartirlas.

6.     El vídeo también hace referencia a la vida de tu amiga, ¿qué representa?
Hay dos videos. Uno, en donde se ve mi brazo, sosteniendo una vara que tiene dos fotos de personas, una en cada extremo. Para mí ese acto me hizo pensar en las relaciones humanas en constante movimiento, en equilibrio, por las fuerzas que nos trascienden. Eso fue lo que yo pensé pero puedes tú pensar cualquier otra cosa. El otro video lo hice con Laura, una amiga con la que hacemos videos ya desde hace un tiempo. Pusimos objetos pequeños sobre una mesa con tierra y jugamos a intercambiarlos o a simplemente cambiarlos de lugar. Pensábamos en cómo materializar una conversación, un ir y venir de ideas que componen un todo que cambia. 

7.     ¿Cuál era el propósito de la exposición? Por qué decidiste que se pudiesen tocar las piezas?
Es extraño hablar de un propósito en el arte. Si existe un propósito existe buen y mal resultado con respecto a ese propósito. En el fondo, puede que hasta en la ciencia se espere más la sorpresa que lo esperado. En este caso, no hay buen y mal resultado. Aunque parezca que las exposiciones anuncian certezas, no creo que este sea mi caso. Es un paso de muchos en la investigación sobre cómo nos vinculamos las personas, entre nosotros y a través de las cosas. Si la gente no hubiese tocado ni movido nada, aún así estaría bien pues me haría entender que esa necesidad (mover las cosas, relacionarlas) no existen, no les son importantes. O, podría entenderse también que la relación con la institución les pesa, que el museo les inhibe. Lo menciono imaginando esas ideas. Todo eso significaría un aprendizaje para mí. No sucedió así, las personas reaccionaron antes los objetos y el espacio. Eso, fuera de todo propósito, me da gusto naturalmente porque quiere decir que hay interés, curiosidad o que hay necesidad por vivir ese tipo de experiencia vinculante.

8.     ¿Has conseguido lo que querías que hiciesen los visitantes de esta exposición?
La respuesta anterior responder a esta, me parece.
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